Once Upon a Time

Después de tanto y de todo, resultó siendo el ogro que en un principio mostró ser….

De ese muchacho amable y caballero no quedó nada. Dicen que el sexo fortalece las relaciones, pero en este caso la echó a perder, es extraño como se pasa de mejores amigos a casi enemigos en un abrir y cerrar de ojos. De ser un confidente y un apoyo a ser un reverendo imbécil que solo se ocupa de recalcar lo que piensa son los errores ajenos y ni por un segundo deteniéndose a ver los propios.

Una relación al igual que la luna, tiene dos caras, es muy fácil ver la luz que irradia y los buenos matices que da donde ilumina,  pero que difícil es saber que hacer con los cráteres, las irregularidades y la oscuridad. Cuando conoces a alguien, lo primero que observas son su virtudes, sus talentos, el lado positivo que decide mostrar. El lado negativo es otra historia, no ves sus errores así te los pongan en la cara y la gran cantidad de defectos suelen verse bastante claros cuando sufres el inevitable desencanto.

No necesariamente esto es una norma, pero si suele ser un común denominador que al final de las relaciones sean los defectos y los errores los que más peso tengan y justo aquí no fue la diferencia. Para ser honesta, tiene cosas que adoras en un hombre, pero también tiene muchas de las que odias y lamentablemente hizo todo lo posible para inclinar la balanza hacia el lado menos favorable. No sabes a ciencia cierta que le llevo a pensar que podía decirte lo que se le ocurría porque debías tolerarlo -sí, por supuesto que esa absurda idea vive en su cabeza- de lo contrario no habría dicho ni hecho ni la cuarta parte de lo que se le ocurrió.

Hay un refrán que reza: “Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe” y tal cual pasó. No quiso escuchar las veces que dijiste que las cosas debían cambiar, para él los defectos siempre fueron tuyos no suyos y según su precepto, tenías que pensar de la misma manera; no quiso contemplar ni por un solo instante que merecías la misma consideración que exigía. Para algunas personas es más fácil portarse como idiotas antes que detenerse a pensar ¿Qué estoy haciendo mal? ¿De verdad vale la pena perder a alguien que me importa? Porque gústele o no, para su tragedia o su desgracia, le importabas.

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Autor: CarolaLG

Amante de la música, los libros y la escritura, informática de profesión. Con la fe en el cielo y los pies bien puestos sobre la tierra, a veces, creo que demasiado fijados en ella. Ferviente creyente de que con dedicación, esfuerzo y empeño se pueden lograr los objetivos necesarios para cumplir lo anhelado.

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